
No es el trofeo de mayor prestigio en el circuito ATP, ni de los que más puntos concede al campeón, pero el Conde Godó es uno de los favoritos de Rafa Nadal. La arcilla de Barcelona le huele a Mediterráneo, ese mar que conoce tanto y que baña también su localidad natal. Con el mismo olor a mar consiguió su pentacampeonato ante Novak Djokovic en Montecarlo. Mismo final ha sufrido su amigo David Ferrer en Barcelona, ciudad en la que el manacorí sigue siendo invencible.
Cinco son también los títulos que ha levantado en la Ciudad Condal, donde es todo un emblema el trofeo que sigue monopolizando el tenista balear. Nadal es el único que ha conseguido el repóquer del Godó desde la inauguración del torneo en 1953, por lo que el mallorquín sigue rompiendo con los récords, las cifras y la historia del tenis mundial. Nadie le frena, nadie conoce la fórmula para acabar con su dictadura sobre la tierra batida. A día de hoy, él mismo se postula como su peor rival.
Y lo digo porque la facilidad con lo que parece sacar los partidos adelante es abrumadora. Puede tener lagunas en algunas fases, una serie de reveses errados y algún momento donde el rival parece elevarse físicamente al de Manacor. Pero se repone, se levanta y duplica lo demostrado hasta entonces para reafirmarse sobre sí mismo y enmendar la situación. Ferrer se encontró con una pájara de Nadal que unió con un buen momento suyo, pero pronto comprobó que lo de su rival era un espejismo y que no había desaparecido de la pista. Nunca lo hace.
Foto | El Mundo


Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA o conéctate con FacebookConnect