La Copa Davis huele, como diría Victoria Beckham, a ajo. Es decir, huele a España. Muy mal se nos tienen que dar las cosas este domingo para que la tercera ensaladera no viaje de nuevo hacia España. Será la particular victoria en la ya famosa ‘batalla de los calzones’.
El punto conquistado ayer en dobles se perfila como el punto de inflexión a favor de los españoles. Más que por la importancia de arrancar la última jornada siendo conscientes de que con sólo una victoria nos vale, por el debate interno (cisma, dicen algunos) que se ha provocado en el rival.
El partido de dobles fue épico. Especialmente el tercero de los sets. España dominaba con holgura (1-5), pero Nalbandian y Calleri supieron darle la vuelta y afrontar un tie-break que ni el más osado de los guionistas hubiera sido capaz de imaginar. Acabó cayendo del lado de España y el camino hacia la ensaladera perdió su desnivel. Eso sí, con ayuda del público. Un grito de una aficionada española provocó una doble falta de Nalbandian que alisó el trayecto.
Conseguido el punto de dobles, toda la presión se traslada ahora al lado argentino. Todas las obligaciones son suyas. Pese a lo que se pueda pensar nada está ganado. Argentina, es capaz de lo mejor y de lo peor. La derrota en dobles es, para los de Mancini, todo un acicate.


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