
Hablar de tenis en este año que está a punto de acabar es hablar de Rafa Nadal. El deporte de la raqueta ha tenido un claro nombre propio, el del manacorí, que ha acaparado casi todos los éxitos de este deporte. Rafa ha demostrado ser un tipo que crece año tras año, y su recorrido hasta la fecha le ha permitido ostentar el número 1 del ránking de la ATP, atesorar su cuarto Roland Garros consecutivo, su primer Wimbledon y su primera medalla de oro olímpica.
Intachable su actuación durante esta temporada, un 2008 que seguro recordará. Le ha ganado la partida al indomable Roger Federer, que tuvo que conformarse con el US Open. Además, Rafa ha sido un símbolo para el deporte español, una figura en que la reflejarse, un ejemplo de fair play. Su humildad le ha llevado a la cumbre del tenis, su juego le ha convertido en el mejor.
No estuvo presente físicamente, pero fue un elemento clave para que España consiguiera su tercera Copa Davis ante Argentina, en Mar del Plata. Su papel en las semifinales ante Estados Unidos en Madrid fue determinante para que el equipo español pudiera disputar la gran final. Y a pesar de su ausencia, los argentinos sintieron su aliento en la nuca.
Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, Rafa Nadal ya ha escrito con letras de oro una página más del tenis, y algunas más para el deporte español. Su garra, su entrega, su lucha y su pasión ha conseguido mantener durante horas a millones de aficionados delante del televisor, esperando una nueva hazaña. Rafa se ha convertido en un símbolo, como en su día lo fueron Induráin, o como lo es Gasol también en estos tiempos.
El tenista de Manacor cierra un 2008 espléndido. Siete títulos, dos de las cuales han sido Grand Slams, una medalla de oro olímpica, el número 1 y la sensación de que todavía no ha tocado techo.
Larga vida al Rey Nadal.
Foto | Corbis


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