
Algo va mal en Toronto. No sólo porque Detroit les humillara en el último partido (95-76), que también. Los Raptors suman un cúmulo de tropiezos, un sinfín de sinsabores que les han llevado a la desesperación. La mala racha, el pobre bagaje en cuanto a los resultados se refiere y sobre todo, la impotencia que muestra el grupo, son símptomas de lo más preocupantes.
¿Y eso por qué? De razones puede haber muchas. En una temporada tan larga, con 82 partidos por delante, no siempre es fácil aguantar un buen ritmo de competición. Incluso los Celtics, que llegaron a cuajar un récord en cuanto a balance de victorias y derrotas se refiere, pasaron por un bache.
Basta con mirar la plantilla de los Raptors para, todavía más, no entender lo que pasa. Llegó Jermaine O’Neal para reforzar a un equipo en el que nombres como Bargnani, Bosh, Moon o Kapono, sin ser grandes superestrellas, merecen todo un respecto. Pero les falta algo; una pieza esencial. Y es que desde que Calderón no está...