Las escuderías de Fórmula 1 destinan parte de su presupuesto a la predicción meteorológica. Una información privilegiada sobre qué pasa en las nubes puede suponer un podio. Es dinero invertido que debe amortizarse. Sin embargo, Renault y Fernando Alonso no han sabido leer los datos de lluvia que hoy obrababan en su poder. Esto les ha costado el tercer puesto en beneficio de Nick Heidfeld.
Lewis Hamilton ha ganado una carrera que Kimi Raikkonen ha tirado a la basura por no controlar sus nervios: se ha ‘comido’ el muro al intentar devolver un adelantamiento al inglés. El otro piloto de Maranello, Felipe Massa, no se ha metido en ninguna pomada y ha salvado los muebles. Ha acabado segundo. Parece que Massa y Raikkonen han invertido los papeles en Bélgica.