Champions League: Sólo el Sevilla tiene ritmo de campeón
El camino de rosas en que muchos auguraban se convertiría la primera fase de la Liga de Campeones amenaza con dejar en la cuneta a más de un representante español. Después de las cuatro primeras jornadas sólo un equipo, quizá el que todo el mundo pensaba que iba a sufrir más, el Sevilla, puede estar tranquilo: a falta de decidir si se clasificará como primero o segundo, lo único que le falta por conocer es a su compañero de viaje.
Líder del grupo G, el conjunto hispalense va camino de récord. Tres victorias en sus tres primeros encuentros fue argumento suficiente como para afrontar los choques de vuelta con relativa comodidad. Y a la primera de cambio, mostrando la misma capacidad de sacrificio y solvencia, el bloque de Jiménez cerró tablas con el Stuttgart en Nervión para afrontar los dos últimos encuentros con mucha tranquilidad. Tanta como los cinco puntos de ventaja que saca al segundo clasificado, el Unirea Urziceni rumano.
Si algo bueno tiene el fútbol, es que sólo hacen falta 90 minutos para que lo que rozaba la tragedia se convierta en anécdota y la perfección exhibida durante muchos partidos comience a oler a crisis. Cara y cruz, cal y arena, blanco y negro. Así, una y otra vez. Así, hasta la última jornada. Y para eso ha servido precisamente la novena jornada de la Liga BBVA:
Sevilla y Atlético de Madrid representan la
No siempre quedar tercero ha sido un éxito, pero este año, quizá más que nunca, el tercer clasificado merecerá las mismas honras que el campeón. Eso dice, al menos la teoría y no pocas son las apuestas en las que no cabe más opción que un título culé o merengue. Afortunadamente esto es fútbol y sorpresas y fracasos están a la orden del día. Eso es lo que esperan los cuatro candidatos a luchar, a priori, por el tercer puesto de Champions League: Atlético de Madrid, Sevilla, Valencia y Villarreal.
Cuando la grada invadió el campo mientras el colegiado pitaba el final del partido, el sabor del fútbol añejo nos invadió a todos. El Athletic era finalista de la Copa del Rey. Habían pasado 24 años y San Mamés se convirtió en una fiesta de las grandes. Una fiesta espectacular. Una fiesta de Bilbao….
90 minutos separan a Mallorca o Barcelona y a Athletic o Sevilla de la final de la Copa del Rey. 90 minutos de fútbol, de tensión y de reválidas para olvidar, en buena parte de los casos, que momentos pasados siempre fueron mejores. Quizá por eso, para quitar esos sinsabores que en ocasiones da el fútbol, en Sevilla y en Mallorca se ha recurrido a similes gastronómicos.
¿Cuánto se pagará en la reventa por una entrada para el partido que el próximo 4 de marzo se jugará en San Mamés? Mucho, eso seguro, y no sólo porque estemos hablando de Bilbao. El Athletic tendrá su particular cita con la historia en poco menos de un mes. Obligado a marcar tras el 2-1 de Sevilla, el conjunto rojbilanco apostará por una noche histórica (de esas a las que en más de una ocasión se ha agarrado el Barça) para regresar muchos años después a una final de la Copa del Rey: su competición por antonomasia.
180 minutos tiene el Atheltic de Bilbao para que la historia le vuelva a reservar una noche de gloria. 180 minutos para acceder a una final de la Copa del Rey demasiados años después. 180 minutos para demostrar que la filosofía de San Mamés está más viva que nunca. 180 minuto para dejar claro que en el fútbol, pese a los que muchos creen, el dinero, los fichajes y las estrellas no lo es todo. 180 minutos para que media España sea, al menos por unas horas del Athletic. 
La UEFA es una competición envenenada para el Racing de Santander. Cierto que su caché europeo, en pleno proceso de formación, auguraba un grupo complicado, pero la mala suerte se ha cebado especialmente con los cántabros. 
