Fernando Alonso comenza a lo grande su etapa en Ferrari
Fernando no puede pedir más: Victoria, liderazgo y Vuelta rápida (la 45ta: 1m. 58s. 287/milésimas). Sin duda, el debut deseado y esperado. “A toro pasado” cuesta mucho entender cómo Ferrari dejó pasar tantos años y oportunidades para hacerse con los servicios del asturiano. Pero vamos a poner los pies sobre la tierra: esto acaba de comenzar y queda mucho campeonato por delante, curiosa frase, tal vez la misma que hubiésemos utilizado si las cosas iban mal.
A fin de cuentas no todo ha sido “color de rosa”. Pese al buen final, Sebastian Vettel ha avisado. El alemán de Red Bull logró ayer la pole position, y hoy ha liderado en buena parte de la carrera, hasta que un problema en su coche le ha obligado a bajar de ritmo. ¿Un toque de suerte?... tal vez la tal mentada “suerte del campeón”. Lo concreto es que allí estaban Alonso y Massa listos para aprovechar la situación y lograr el primer doblete de Ferrari en Barhéin.


Hace siete años, un desconocido Fernando Alonso hacía virguerías con un ingobernable monoplaza de Minardi. Hoy, en Monza, Sebastian Vettel ha ganado el Gran Premio de Italia con Toro Rosso, el equipo sucesor de la querida y carismática escudería italiana. Toda una hazaña. El alemán es el piloto más joven que consigue ser el primero en una carrera de Fórmula 1. Alonso tenía ese récord hasta hoy. ¿Parecidos razonables?
Fernando Alonso es el mejor piloto de la Fórmula 1, el más habilidoso, el más técnico… Es el rosario habitual de halagos para el asturiano. Ni tanto ni tan calvo. De lo que no cabe duda es de que es un tipo con suerte y tiene un talismán: la lluvia. El piloto de Renault aspiraba a hacer un Gran Premio de Italia mediocre este fin de semana. Los entrenamientos libres en seco auguraban una pésima calificación para el doble campeón del mundo. Sin embargo, las nubes han acudido en su ayuda y Alonso ha pasado la Q2. Eso sí, de milagro. Después, maña y buen hacer en el agua y un octavo meritorio puesto.
