El efecto placebo del Zenit
En apenas 48 horas, desde que Pedja Mijatovic le invitó a tomar un café, la vida de Juande Ramos ha dado un giro extraordinario. Del paro ha pasado al banquillo del Real Madrid y, desde él, ha visto uno de los partidos más cómodos para los blancos de la presente temporada.
El Zenit fue el particular efecto placebo del Real Madrid. Mejoraron los síntomas del enfermo pero, eso sí, ante el rival más frágil de todos a los que ya se ha enfrentado. Un equipo limitado, ausente y carente de cualquier mordiente. Justo lo que necesitaba una plantilla que rozaba el histerismo.

