LeBron, el más joven en alcanzar los 12.000 puntos en la NBA

Las estadísticas están para romperlas. Eso lo dijo alguien. Un tipo que sabía, porque cada dos por tres su premisa se cumple a rajatabla. Asistimos ante un vendaval de récords innegable; marcas y marcas que quedan en el olvido para elevar a lo más alto a nuevos deportistas que se superan cada día que pasa. Puntos, goles, metros, saltos… Nada se escaba de la lógica de la estadística, una ciencia que parece predispuesta a que impere la ley de la superación.
Para lograrlo, existen los mitos. No son simplemente deportistas; de esos hay una burrada. Das una patada a una piedra y te salen cuatro. Los mitos, los superclases, tienen algo que les hace diferentes. Una capacidad innata que les eleva a una categoría superior al resto de los mortales. Nombres que quedan en la memoria, imágenes que quedan firmes en la retina. LeBron James es uno de ellos. Y lo demuestra a pasos agigantados día tras día.









