Kaka y la mercantilización del esfuerzo
Nadie duda de que el fichaje de Kaká por el Real Madrid es una excelente noticia (y esperada desde hace mucho tiempo) tanto para el conjunto blanco, como para la propia competición. Él, junto al resto de grandes nombres que se acumulan en la agenda de Florentino (digo yo que no podrá fichar a todos, tanto por cuestiones económicas como por limitaciones lógicas de plantillas) se ha convertido en la punta de lanza de un proyecto que despierta recelos en más de uno y en el que todo, o casi, todo es susceptible de mercantilización.
Un ejemplo es el propio fichaje del brasileño del Milán. Más allá de su capacidad para aportar calidad al equipo, algo que muy pocos dudan, uno de los primeros argumentos que se han esgrimido desde el club blanco no es otro que el de su amortización. Esto es, que en un año el Madrid pretende ingresar 65 millones de euros. ¿Crisis? ¿Qué crisis?
La estrategia del
Florentino Pérez, el constructor del universo ‘galáctico’, defendía una teoría que dice que un jugador que es nombrado ‘Balón de Oro’ tenía que jugar en el mejor equipo del mundo. Para los no ‘creyentes’, el Real Madrid, según el capo de ACS. Así, por la pasarela del Santiago Bernabéu desfilaron ilustres como Figo, Zidane, Owen o Ronaldo. 

