La catalanofobia de Jorge Valdano
Dicen de él que es hombre de verbo fácil, buen conversador, entendido de fútbol… Muchos son los elogios que acumula pero como el que tiene boca se equivoca (y Jorge Valdano tiene mucha labia) ya le ha llegado el turno de salirse del tiesto y ‘hacer amigos’ en Cataluña.
Mejor haría el director deportivo en saber cómo va a controlar el gallinero que él y los cheques de Florentino han creado en el vestuario de Chamartín que dedicarse a hablar de cuestiones políticas y cargar contra los que, en Barcelona, decidieron que Milito era un jugador apto para el fútbol de élite.


