Y se presentó Astana

Muy pocos pensábamos hace un año y medio que Alberto Contador se vería rodeado a sus veintisiete años de tales compañeros y vestido con los mismos colores. El madrileño ha salvado a Kazajistán en un extraño proceso de desintegración del equipo, detenido y enmendado.
Poco nos importa ya el tema de las ruedas pagadas o no de su bolsillo, que hubo, primero rencilla y desconsuelo lo supimos, igual que sabemos que ahora hay rencor. Eso añade un factor interesante a la lucha que no siempre debería ser noticia, pero que hay que valorar en su justa medidad, ya que comparado al perfecto y brillante Radio Shack de Lance Armstrong y Johan Bruyneel, Astana es un equipo parcheado. ¿Aguantarán esos parches?









