Christian Pfannberger se lo tiene merecido

El ciclismo es un deporte de constante empeño. Algunos confunden esta última palabra, dada su personalidad, por otra: estupidez. No contentos con que les cacen una vez, reinciden hasta la extenuación. Alguien debería pararse a estudiar esta tipo de conductas deportivas, y que nos ofreciera una poco de consuelo humano.
Sin embargo, la noticia es otra: la constancia de Christian Pfannberger, que ha sido suspendido de por vida. Siguiendo los pasos de Tyler Hamilton, el austríaco se ha ganado a pulso este reconocimiento, después de su positivo por testosterona en 2004, su peculiar resurección 3 años después en Las Ardenas, y su lógico re-positivo de este año. Una oda a un rebuzno, que estos días tiene sus seguidores: Davide Rebellin no piensa devolver su medalla de plata. ¿Dónde queda la conciencia del fallo y del arrepentimiento? Lo dicho, los estudiosos de la conducta humana tienen aquí un filón.



