España y Brasil, los más temidos del mundial

No sorprendo a nadie si digo que el buen momento de la selección española mete miedo a los rivales. Así es, y esperemos que lo siga siendo en el mundial. El comentario del post no tiene mucho misterio, pero sí encierra una anécdota, ya que es el resultado de una encuesta realizada por un periódico argentino, aunque creo que refleja fielmente el sentir del 99% de los países que participan en el mundial. Si hasta casi diría que es una bendición estar en el grupo de España, ya que en ese caso la tarea es simple: clasificar segundos y asegurarte de esa manera que no te cruzarás con la roja hasta la final: a día de hoy España lidera las encuestas y las apuestas.
En el caso de la encuesta mencionada, los lectores de aquel país resaltan que, si se dan las condiciones normales y los tres terminan primeros en sus respectivos grupos, España podría ser rival de Argentina en semifinales, y los brasileños en la final. Lo bueno es que Brasil y España se enfrentarían sólo en la final en caso de terminar ambas primeras en sus grupos. Pero ¡cuidado!, un “patinazo” de cualquiera de las dos, que la hiciera terminar segunda de grupo, las enfrentaría en octavos en una final anticipada que sería una verdadera pena, porque dejaría el mundial sin un gran equipo cualquiera sea el perdedor.


Vale que es ‘el Diez’; vale que es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol; vale que cuando habla sube el precio del pan; vale que es Maradona… Pero pese a todo lo anterior, alguien tendría que ponerle de vez en cuando un esparadrapo en la boca.
Ya tiene lo quería; ya está jugando en Inglaterra; ya ha vuelto a sonreir, pero a Robinho parece que le va el mambo (o la samba, dados sus orígenes). Le vaya lo que le vaya, lo cierto es que parece querer desprestigiar al Real Madrid. Se acuerda permanentemente del club blanco y, como buen agitador, aprovecha, él o su entorno, cualquier ocasión para lanzar nuevas 

Argentina y Brasil han confirmado su candidatura al oro en el torneo de fútbol de Pekín. Es como el duelo entre demócratas y republicanos en las presidenciales norteamericanas: dos estilos opuestos que, como en citas anteriores, generan páginas y páginas de información para luego defraudar en el terreno de juego. ¿Por qué? Dependen en exceso de las individualidades de sus cracks.
