Boston Celtics, un equipo sin límites

No hay quien los pare. Los Boston Celtics, la franquicia del Big Three, está que se sale. El anillo de campeón de la pasada temporada queda en nada al lado de la exhibición constante de los Garnett, Rondo, Allen, Pierce y compañía.
Una escuadra de ensueño, construída a base de talonario, que jornada tras jornada despliega todo su potencial para ir batiendo récords camino de su segundo anillo consecutivo. La de ayer, fue una actuación para la historia. La paliza sobre los Sixers (110-91) no sólo demuestra la abismal diferencia entre ambos conjuntos; también convierte a los Celtics en el equipo con un mejor arranque de temporada en la historia de la NBA.




Con unos últimos años en los que la final de la NBA había alcanzado niveles mínimos en cuanto al interés del espectador, lo que nos ha caído del cielo es un verdadero regalo. Hay quien opina que es un regalo… del señor Stern, que dispuesto a que el espectáculo no se le viniese abajo decidió ponerse manos a la obra, y habría ayudado “en todo lo posible” para que la final mítica volviese a producirse. Suponemos que la perspectiva de ver una final Detroit San Antonio le habría puesto los pelos de punta.



