Roddick y el poder de la seducción

Estoy de acuerdo en que Roger Federer es el mejor tenista de todos los tiempos. Aunque no lo estuviera, los números están ahí: 15 Grand Slam, número uno del mundo y el único en alcanzar 20 finales de majors. Es un maestro y un talento con la raqueta. Sus saques a más de 200 km/h ni siquiera expresan la agresividad y la fuerza que se necesita para ejecutarlos. Hasta da la sensación de que el suizo ni siquera suda. O eso, o huele a fragancia.
Pero no escribo estas líneas para volver a encumbrar a Federer (aunque lo merece, y sí me gustaría aprovechar el post para decir que se ha vuelto un poco moña desde que se casó). Hablemos del finalista, de un Andy Roddick renacido que ha pasado de estar a punto de abandonar la raqueta a rozar con la yema de los dedos el trofeo del All England Club. Su mujer, Brooklyn Decker, una potente rubia de oro tiene mucha culpa en todo esto.




Tenemos final para el torneo de Dubai, Andy Roddick, el hombre del saque a 240km/h se enfrentará al español Feliciano López, que llega a la final tras vencer a si compañero David Ferrer por 6-4 y 6-3 y al ruso Nikolay Davydenko por 6-4, 4-6 y 7-5.
