El Giro de Italia del sudor, el barro y la falta de profesionalismo

Carlos Sastre excusaba hace unos dÃas su hundimiento en la general diciendo que estaba siendo un Giro de Italia especialmente duro. El mismo lÃder de la carrera, Alexander Vinokourov, le daba la razón el mismo sábado, tras la séptima etapa con final en Civitella: “Tan duro como Roubaix”.
SÃ, es cierto, sin embargo, la Paris-Roubaix es una carrera de un dÃa. Los corredores suelen elegir si van o no. La organización del Giro parece que ha perdido la cabeza, creyendo que el profesional puede tragarse todo lo que le echen encima. Esta vez, barro, mucho barro, por carreteras sin asfaltar por el territorio de la Montespachi Eroica, otra clásica: falta de profesionalismo.





