Ya sabíamos que Hristo Stoichkov es poco amigo de la tila. Además de eso, es enemigo declarado de… cualquiera, según sople el viento ese día y, al parecer, boxeador aficionado.
La estrella búlgara ha pedido disculpas por haber golpeado a un fotógrafo, compatriota suyo, y por haber empujado e insultado a su esposa, también periodista y embarazada de cinco meses (confirmado que eran tres contra uno). El ex jugador y entrenador se enfadó porque le grabaron cuando cenaba en un restaurante barcelonés el pasado domingo. Desde luego la gente tiene unas cosas…
Entresacamos lo más granado de las disculpas del púgil:
“Acerca del incidente entre el fotógrafo, señor Lyubomir Asenov, y yo, y después de desencadenarse la histeria en algunos medios de comunicación, me siento obligado a dar mi explicación.”
“El 27 de abril, cuando festejaba la Pascua ortodoxa en la ciudad de Barcelona con mi familia, de repente vi a una persona que me estaba grabando secretamente. Me volví hacia él y él corrió por el restaurante. Su comportamiento me hizo pensar sobre mi propia seguridad y la de mi familia. Mi reacción fue espontánea y por eso lo perseguí.”
“Todos mis aficionados y periodistas saben que nunca me he negado a ser grabado con quien quiera. La misma noche, posé para muchas fotos con muchos de los visitantes que se acercaropn a saludarme.”
“Pido disculpas a todos los que me respeten y pido que comprendan que estaba defendiendo mis libertades y derechos. Si el señor Asenov me hubiese pedido hacerme una foto, yo no se lo habría negado y no le hubiese perseguido, si él no hubiese salido corriendo.”
Pero como siempre sucede en estos casos, la parte contraria tiene otra versión.
“Pensé que no había nada malo en hacer unas fotos a Stoichkov mientras estaba cenando con su esposa y sin preocuparle, así, como aficionado.”
“Salí del restaurante cuando de repente noté que Stoichkov me estaba persiguiendo. Me di la vuelta y recibí un puñetazo en los dientes que me derribó al suelo”, precisó Asenov. Entonces Stoichkov se apoderó de la cámara y empezó a empujar e insultar a la esposa del fotógrafo, haciendo caso omiso de las advertencias de su esposo de que estaba embarazada. Luego, según los “interesados” el búlgaro, o sea Hristo, amenazó con vengarse en su país mientras intentaba a dar patadas en la cabeza del fotógrafo, todavía tirado en el suelo.
Y en eso llegó la policía que constató la victoria de H.S. a los puntos.
Total, como sucede en estos casos, será Su Señoría la que decida a quién debemos de creer. No sabemos cómo está el tema televisivo en Bulgaria, pero aquí se sacarían todos una pasta contando la trifulca.
vía I elpais.com
foto I mushofutbol.com

