El lado oscuro de España en Pekín

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Maurits Hendriks.El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha pasado una semana movidita con la idea de no contratar extranjeros en origen. La propuesta de importar mano de obra responde fundamentalmente a la carencia de trabajadores en ocupaciones que los españoles no quieren ni ver. Quizá el espíritu ganador también haya que buscarlo fuera de España porque en muchos deportes ni se encuentra ni se busca. El holandés Maurits Hendriks, seleccionador español de hockey hierba, escribió ayer una interesantísima tribuna en diario El País en la que cuestiona el papel de las instituciones y los deportistas patrios en los Juegos Olímpicos de Pekín.

Hendriks es un ganador nato que no se corta a la hora de criticar. Pero lo hace con suma elegancia y con espíritu constructivo. El escrito, en formato de carta dirigida a Jaime Lissavetzky y Alejandro Blanco, describe la autocomplacencia y las nulas aspiraciones de muchos deportistas españoles que sólo fueron a Pekín a hacer turismo.

“Con el equipo de hockey íbamos a por el oro, algunos atletas iban sólo a participar y estaban más ocupados haciendo fotos y pidiendo autógrafos. A lo mejor se comportarían diferente si escucharan de los aspirantes a medallas que eso es molesto (sobre los deportistas españoles)”, indica. Con esta información es posible entender algún que otro fracaso entre los olímpicos de España: ¿son deportistas o guiris en la villa olímpica?

Pero lo peor de todo es que esta actitud está auspiciada por el COE y el CSD no por descontrol, sino por la total falta de espíritu de equipo. Hendriks revela los esfuerzos de los comités nacionales de Francia o Corea para que sus deportistas respiraran deporte y competición las 24 horas del día. Hay un pasaje revelador que resume la situación en el edificio que España compartía con los galos: “En el vestíbulo de la entrada todo era francés: la cantidad de medallas francesas, notificaciones logísticas, notas de apoyo, calendario social… Rápidamente corrió la broma de que nosotros éramos ‘inquilinos de los franceses”.

A la falta de ambición y de espíritu de equipo se une la desorganización y falta de tacto en algunos momentos, según Hendriks. El ejemplo está en la llegada a Barajas de los olímpicos: cada deportista sale del aeropuerto a su aire sin orden ni concierto. Holanda, por ejemplo, organizó un macroevento para sus deportistas, los familiares y los periodistas que dejó muy buen sabor de boca.

El seleccionador de hockey hierba se ha atrevido y merece que se tome nota de sus sensaciones. España debe abandonar el lado oscuro y ser competitiva más allá de figuras concretas y esfuerzos colectivos.

Vía | elpais.com
Foto | worldhockey.org

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