Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquÃ.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Un gol, un gol, un gol... Hoy Barcelona se levantaba medio zoombie, repitiendo al unÃsono lo único que le ha faltado esta noche al Barcelona. Y lo único que tuvo el Manchester United, que ni por asomo mereció colocarse en la final de Moscú. Mientras hay vida hay esperanza, dicen. Pero ya nada le queda a un Barça que emite el mismo sonido que un monitor cardÃaco de un paciente sin pulso.
Pero mereció más el Barça. El Manchester United nunca fue ni la sombra de un Barça que lo probó de mil y una formas, pero sin suerte. Y todo se resumió en un mal despeje de Zambrotta que acabó en las botas de Paul Scholes, que no perdonó e hizo añicos las esperanzas azulgranas. Con más corazón que cabeza, el Barcelona lo siguió intentando. Pero los tres tonos emitidos por el silbato del colegiado Herbert Fandel que indicaban el final del encuentro retumbaron como martillazos en la sien de los catalanes, que ahora deberán enfrentarse a su cruda realidad.
Ha sido una semifinal llena de decepciones. Me ha decepcionado un Manchester que no ha sido capaz de ser superior futbolÃsticamente a un Barça tocado y medio hundido. Me ha decepcionado Cristiano Ronaldo, considerado por muchos el mejor jugador del momento, pero que va a ser recordado en esta semifinal por su penalti errado en el Camp Nou.
Y me ha decepcionado el Barça, ese equipo de los cuatro fantásticos que no ha sido capaz de perforar la porterÃa de Van der Sar en 180 minutos, con toda la artillerÃa que le rodea. Sólo el coraje de algunos, como el capitán Carles Puyol que prácticamente acabó de delantero centro en un intento desesperado, podrá salvar a este club de una sequÃa de tÃtulos similar a la que ya padeció su eterno rival.
Y quemado el último cartucho, llegó la hora de hacer rodar cabezas. Hablará “el respetable” el próximo domingo en el Camp Nou, pidiendo explicaciones y responsables. Dos años en blanco, cuando se prometÃa el oro y el moro, será la sentencia de los cimientos de un club que un dÃa llegó a ser la envidia de Europa. Y como el tiempo, y en este caso también el dinero, todo lo cura, el Barça volverá a ser un grande y esta noche quedará en el olvido. Amén.
Foto | Marca