Bernd Schuster parece haber tirado la toalla. Al menos eso se puede deducir de sus declaraciones tras la derrota ante el Getefe. El alemán, que parece condenado a acabar de forma abrupta su relación con el conjunto blanco, se mostró extremadamente resignado con la derrota del Coliseum y seguro que más de uno no estará contento con sus declaraciones.
Dice el alemán que es una derrota que no duele porque, desde el primer minuto de juego vio que iba a ser muy difícil ganar. Un discurso victimista que no se muy bien qué persigue, pero que, desde luego, es más propio de los equipos de la zona baja, que de los llamados (y obligados) a luchar por el título. Quizá esté preparando su salida.
La misma frase dicha por Víctor Muñoz, su homólogo en el banquillo del Getafe, hubiera tenido bastante más sentido. Hay que recordarle a Schuster que el Madrid, juegue ante quien juege, siempre es el favorito (salvo contadas excepciones) y que el que de antemano se tiene que rendir es el rival.
La derrota no le dolerá al alemán pero al aficionado de a pié, al mismo que le pareció vergonzosa la prima por cumplir con sus obligaciones ofrecida a los futbolistas y el mismo que se deja buena parte de su sueldo por asistir al Bernabéu le duele, y mucho. Quizá no se haya dado cuenta Schuster que ya no está en el Xerez o en el Getafe, donde sus obligaciones eran menores.
Para colmo de despropósito Schuster ha asegurado que el equipo no dio en ningún momento sensación de que podía ganar. Eso ya son palabras mayores. Está reconociendo que el equipo, al menos de momento, le viene grande. Si algo tiene que hacer un entrenador es liderar un equipo ganador y él está siendo un victimista que arrastra hacia la debacle a los blancos.
Foto | UEFA


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