Quizá muchos esperaban que la segunda semifinal, la que jugaron el jueves el Barcelona y el Mallorca se saldara con una goleada propia de la situación de unos y otros en la Liga. No fue así. Cierto que el Barcelona dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria, pero el Mallorca demostró que con el paso de la temporada, los culés han perdido cierto grado de frescura. Lógico.
Los goles de Henry, en la primera parte y de cabeza, y de Marquez, en la segunda y de falta directa quizá no acabaron de ser justos con el Mallorca. Al menos con el que se vio en la primera parte. Los de Manzano pusieron en apuros al Barcelona. No tanto por ocasiones de gol, sino por presencia en el campo.
El Barça se atascó y le costó mucho poner en apuros a un Mallorca más serio de lo esperado, bien plantado en el césped y que concedió pocas ocasiones. Quizá eso fue la mejor noticia para un Barcelona que ha conseguido lo que le ha faltado en muchos años: ganar cuando el partido se pone cuesta arriba.
Y es que la duda está en quién será el próximo que se lleve tres puntos o la victoria ante el Barça. El Numancia sigue siendo un privilegiado en estas lídes. Con el regreso de Europa, con la Liga en juego y con la Copa del Rey de por medio, habrá más oportunidades. Con febrero llegarán las primeras pruebas con fuego real para los de Guardiola.
Foto | Marca


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