
Hemos llegado a un momento de nuestra evolución en el que los extremos tienden a tocarse, y esto suele ocurrir muy a menudo entre riqueza y pobreza. Famosos, y entre ellos deportistas de máximo nivel, alimentan fundaciones en pos de mundos de los que ni siquera conocen su existencia.
Marcos Senna ha querido ir más allá con esta labor humanitaria, concretar para no hacer lo que el resto, es decir, soltar el dinero, lavar su conciencia y seguir en su mundo. Lo ha hecho en Sudáfrica: por fin la dos dimensiones se han tocado realmente.
Y es que coincidirán conmigo en que no resulta ni mucho menos molesto las grandes millonadas que muchos deportistas de elite destinan a luchar contra la pobreza, el hambre, la sequía, entre otros males; y que en semejante proceso uno termina asqueado ante lo hipócrita de estos héroes del siglo XXI, héroes en sus respectivas materias que compran la libertad para cobrar más, mientras ambos mundos, el de su pomposidad y otro en el que no querrían verse, jamás se tocan.
Marcos Senna me ha devuelto la esperanza visitando ese otro extremo del mundo, y comprobando en sus carnes (en realidad en sus carnes, no como esas visitas pactadas) lo que se hace con el dinero de su fundación. Así, ha acudido a la localidad de Gansbaai, donde pretende construir un campo de fútbol.
El reportaje lo podrán leer en el diario El País, cuyo link encontrarán más abajo, mientras el resto de la elite deportista vuelve a sus buenas costumbres laborales, engordando su currículo humanitario.
Vía | El País
Web de la fundación | Fundación Marcos Senna


Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA