El tercer petardazo de la Copa del Rey lo pegó el Madrid. Es el justo castigo a quien desprecia la competición y el rival plagando la alineación de suplentes. Fue el broche de ‘oro’ para una jornada complicada en Chamartín que arrancó con una rueda de prensa de su presidente hablando de mafiosos y mentirosos.
El Real Unión volvió a poner en evidencia la fragilidad defensiva de los blancos que sobreviven en la competición gracias a su facilidad para encontrarse con el gol. Todos los problemas que los blancos tienen para proteger a Casillas, se transforma en facilidades a la hora de superar al portero rival.
Pero esa sangría defensiva amenaza a los blancos. Padecer estos problemas en Champions o en la Liga puede ser algo asumible. Sufrirlos ante un Segunda B como el Real Unión, con todos los respetos para los irundarras, es sintomático de que algo no funciona.
El propio Schuster ha reconocido que no es procedente que a todo un Real Madrid le hagan tres goles. Nadie. Mucho menos el Real Unión de Irún. Pero se los hizo y el Stadium Gal vibró como hacía mucho tiempo que no lo hacía.
Los dos goles de Juan Domínguez (el primero cuando sólo se habían disputado unos segundos) y el tercero de Goikoetxea auparon al Real Unión que supo rearmarse tras los empates primero de Higuaín y después de Saviola. Fue gracias a, como titula Marca, el sainete defensivo blanco.
Siempre se pueden buscar excusas. Y en este caso también. El desvanecimiento de Rubén de la Red hizo que nuestra cabeza se llenara de malos augurios. Al final todo quedó en un susto. Esa fue la gota que, para muchos, colmó el vaso. Fue algo así como el tiro de gracia a un Madrid demasiado verde en cuestiones defensivas.


Comentarios
gora union!! hurrengo denboraldian bigarren mailan egongo gara.
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