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El Barça está en crisis. Bueno, quizá no tanto, pero un empate en Liga ante el Valencia y la derrota ante el Rubin Kazan son buenos argumentos para que muchos se lancen a poner al conjunto culé cerca del abismo. Las exageraciones, siempre venden periódicos y sirven para rellenar más de una página.
Ha dicho Guardiola que la derrota en Champions es un paso atrás. Quizá sea algo más que eso cuando la derrota, además, es en tu campo, te estás jugando el primer puesto del grupo ante un más que irregular Inter de Milán y a buen seguro la semana más complicada del año hará coincidir obligaciones ligueras y obligaciones europeas.
¿Qué le pasa al Barcelona?
¿Le han ‘pillado’ el truco? El
Almería y el
Valencia ya han demostrado que poner en un brete al Barcelona no es nada complicado. Lo mismo da emplear técnicas antediluvianas como las expuestas por los de
Hugo Sánchez, como quitarle el balón y plantarle cara, de tú a tú, como hizo el
Valencia. Esta segunda opción sólo está reservada para los más grandes; el resto deberá apostar por el hombre a hombre…
La derrota de Champions no llegó ni por una, ni por otra opción. Llegó por la falta de remate del Barcelona. Más bien por la falta de acierto en el remate: más de 20 disparos entre los tres palos no es falta de remate, es falta de puntería.
Lo alarmante es que el equipo culé, en un partido complicado ante un rival menor, no haya sido capaz de solventarlo. La messidependencia se puede convertir en uno de los grandes lastres del Barcelona ‘post triplete’. Si frenar a Messi, o una mala tarde del argentino, es suficiente para que el Barcelona no acabe con el Rubin Kazan, el Barcelona no merece los elogios que trata de acumular.
Con una plantilla corta, con la Copa de África a la vuelta de la esquina, con el aumento de las competiciones… con todos esos factores el Barcelona se tiene que plantear si tiene plantilla suficiente para afrontar su reválida. La falta de pegada, la carencia de algún jugador capaz de romper el toque para reventar el balón, puede acabar pasando factura a un Barcelona que hace un fútbol tan precioso como, en ocasiones poco eficaz para ‘matar’ a equipos menores y rocosos.
Fotos | UEFA
En NdF | El Barça se complica la vida víctima de su propio estilo
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