
No es un Mundial, ni una Copa América. No se trata de las selecciones al completo pero sigue siendo un Brasil-Argentina. El clásico sudamericano por excelencia y con un Lionel Messi y un Ronaldinho comandando a ambas selecciones en busca de la gloria olímpica. Un sorteo caprichoso ha querido que la albiceleste y la canarinha se midan en unas semifinales con sabor a final olímpica.
Todos los ojos estaban puestos en un duelo entre argentinos y brasileños, y aunque la competición en Pekín no haya sido la más espectacular para el espectador, el enfrentamiento entre Messi y Ronaldinho le otorga un plus de prestigio y atención al fútbol en la capital china.
El pronóstico sobre el resultado del partido es incierto. Ninguna de las dos selecciones ofrece garantías de éxito sobre la otra. A Brasil le falta velocidad en la circulación y clarividencia en la creación pero con el futbol práctico que abandera Dunga ganaron la Copa América y cuentan por victorias sus partidos en Pekín. Argentina, en cambio, padece de Messi-dependencia, y aunque cuente con figuras como Agüero o Riquelme, la calidad del barcelonista es indispensable en las opciones de los argentinos para derrotar a Brasil.
Aun con todo, el oro Olímpico está en juego. Así pues, Brasil buscará su primer oro en unos Juegos, algo sorprendente dada la tradición triunfal de los pentacampeones del mundo; y por su parte, Argentina luchara por revalidar el cetro conseguido en Atenas hace cuatro años. Salvo sorpresa, el que consiga salir vencedor de este trascendental duelo, tendrá muchos números para alzarse con el campeonato.


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