
Al final la máxima aquella de Gary Lineker, de que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y al final siempre gana Alemania, va a resultar cierta. Que se lo pregunten a los milagrosos turcos, a los que los germanos les han dado de su propia medicina y los han mandado a casa sin tiempo para reaccionar.
Alemania es un caso parecido al de Italia. Se podría ver un vídeo de hace treinta años, quizás más, y se llegaría a la conclusión de que no han cambiado un ápice su forma “de jugar”. Claro que, vistos los resultados, dirán que para qué iban a cambiar.
Si el finalista que se enfrente a los alemanes (cruzamos los dedos) es un equipo al que le guste el toque, controlar el balón, el juego raso, y mantiene la máxima aquella de que correr es de cobardes, se va a encontrar con la horma de su zapato. En Alemania la última vez que vieron algo así fue antes de que un tal Bernd Schuster se despidiese, con apenas veinte años, de la selección.
Al otro finalista le va a tocar ir mentalmente preparado para hacer frente al despliegue físico alemán. En caso de que el otro finalista necesite un empujón moral siempre se puede acordar de que a estos, si les tiras a puerta, tienes el gol, casi, asegurado. En la portería casi siempre han tenido buenos cantantes.
foto I chinadaily.com.cn


Comentarios
Quizá era Turquia la que estaba ganando a la Alemana estos partidos.
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