Adriano prefiere la noche al fútbol

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Ariano de fiestaAdriano ha comenzado a purgar sus pecados. El astro brasileño, aquel a quien un día todos los equipos quisieron y que acabó en Italia, ha dicho basta. El fútbol ya no le divierte, vive sumido en una constante agonía y, como si de un vampiro se tratara, la noche se ha convertido en su gran lastre. Fútbol y noche, pese a que muchos brasileños se han empeñado en demostrarlo, no son compatibles. Adriano es, a día de hoy, el mejor ejemplo.

Tenía que haber vuelto a Italia hace uno días, pero ha decidido permanecer en su tierra natal. Deprimido, dicen, por una ruptura sentimental, ahogado por las penas y por sus problemas con el alcohol, el retiro brasileño ha sido su elección. Quizá así, con los suyos, sea capaz de poner fin a unas fiestas que El Corriere della Sera cuantificaba en 40.000 euros por fin de semana.

Adriano se ha borrado, provisional o definitivamente (eso sólo el tiempo lo dirá) del mundo del fútbol. Y eso que había comenzado a convencer hasta a los más escépticos que su recuperación era posible después de que la temporada pasada comenzara a purgar sus excesos con una oportuna cesión al Sao Paulo. Su vida licenciosa amenazó con condenarle al fútbol brasileño, ese del que todo el mundo quiere salir cuando es joven y al que quiere volver, años después, con los bolsillos llenos.

El ‘Emperador’ tras tocar el cielo se entregó a una vida licenciosa y fácil, repleta de excesos y carente de profesionalidad. Todo lo que había tardado años en conseguir se vino abajo como el castillo de naipes más endeble. ¿Qué futuro le depara ahora al brasileño? Dependerá de él. Es, más o menos, lo que sucedió con Ronaldinho, que tras vivir sus mejores años en el Barcelona de Rijkaard, emprendió un camino similar aunque supo (o supieron) reconducirle a tiempo para, al menos, evitar que acabara en el fango.

Ve el video en el sitio original.

La última aventura de Adriano ha sido la más rocambolesca de todas. Hasta que se presentó en un hotel de Río de Janeiro para ofrecer una rueda de prensa, los rumores llegaron a asegurar hasta que había muerto. Desaparecido desde el 1 de abril, su reaparición mostró a un Adriano gordo, fuera de forma y deprimido. Nunca volverá a ser aquel futbolista que un día nos hizo levantarnos del sofá cada vez que cogía un balón. Sus botas escupían magia pero la oscuridad de la noche y los golpes de la vida han acabado por apartarle del fútbol de primer nivel que pierde, así, la que tenía que haber sido una de sus estrellas.

Foto | Oleole

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