Michael Phelps será siempre la imagen de los Juegos Olímpicos de Pekín. La hazaña del nadador estadounidense (ocho medallas de oro) está muy lejos para cualquier deportista contemporáneo. De hecho, a ‘la bala de Baltimore’ se le ha considerado extraterrestre por sus logros deportivos. Sin embargo, Phelps ha descubierto la buena vida y, sí, es humano como los demás.
Desde que abandonó Pekín, el nadador ha protagonizado muchos titulares y no precisamente por sus habilidades deportivas. Disney y Playboy son algunos de sus ultimos entretenimientos.
Para comprender lo que está viviendo Phelps hay que tener en cuenta dos hechos. En primer lugar, el nadador lleva desde los 17 años machacándose día y noche en la piscina. Al final de los Juegos lo dijo, quería desconectar y disfrutar de unas largas vacaciones. Y lo está haciendo. Realmente se lo merece. El ritmo de competición que llevaba era sobrehumano. Por otro lado, a pesar de haberle superado, el campeón se mira en el espejo de Mike Spitz. El californiano descubrió la natación para el gran público con su hazaña en Múnich y tuvo que dejar la piscina para vivir del ‘show business’. Le fue bien. Ahora le toca a Phelps.
En las últimas semanas, la estrella de los Juegos de Pekín ya ha participado en la serie ‘El séquito’ y en el programa ‘Saturday Night Live’, ha protagonizado un montaje fotográfico con Julianne Moore para Disney y ha generado polémica al llamar “idiota” a un locutor de radio. Puro ‘show business’. Pero no se queda ahí, la prensa sensacionalista ya se está cebando con él: le han salido dos novias y le ‘cazaron’ en un club de Playboy. Pura diversión.
Dejen que Phelps se divierta y después, ganen dinero con él. Sólo un dato. Un experto en ‘marketing’ deportivo cree que el norteamericano puede obtener 30 millones de dólares al año si sabe venderse.
Imagen | Radar


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