
¿Un dèjá vu? No: Alejandro Valverde, quien ha vuelto a robar a los sprinters etapa y liderato de una de las tres grandes en su comienzo. Ya lo hizo en el Tour, y ahora nos ha dejado con la boca abierta en la Vuelta. Y es que Valverde, en este tipo de llegadas, no tiene rival.
Nadie lo ha podido impedir, ni los mejores del mundo: Pozzato, Bettini, Rebellin, Boonem. Ahí estaban todos, y así han visto como el murciano es el rey si la carretera pica para arriba en los últimos metros. Invencible. Las tres semanas se le resisten, pero es el ciclista español que más alegrías por mes nos da.
Ya lo anunciábamos, la Vuelta a España comenzaba en realidad hoy, con una etapa de la que esperábamos mucho y que no nos ha defraudado. Los ataques se han sucedido en los últimos kilómetros debido a las diferencias mínimas que dejó la contrarreloj-broma por equipos.
Y como en San Sebastián, como en Lieja, como en la primera etapa del Tour de Francia, Alejandro Valverde ha arrancado con un impulso, su impulso, que es demoledor para llevarse el liderato de la Vuelta. La demostración de fuerza de Alejandro ha sido tal que ha picado 2 segundos en meta con respecto al resto del pelotón.
Una victoria en la que Joaquín Rodríguez tiene mucho que ver, ya que con su ataque en el último kilómetro ha allanado el terreno para su líder.
Con Valverde líder, a pesar de que él mismo admitió que no iba a pelear por la general, se nos hace necesario pensar y pedirle que al menos sí que luche. Sin embargo, sus conocidas limitaciones, el cansancio acumulado de su exitosa temporada y su cautela reservando para preparar el Mundial, puede que lo releguen más allás del podium.
Alejandro tiene una gran ventaja y otra desventaja para llevarse esta Vuelta. Su aliado son los pocos kilómetros contra el crono de la ronda española. ¿Su principal amenaza? L’Anglirú.


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