
Después del dañino positivo del austriaco Christian Pfannberger, el equipo Katusha ha impuesto entre sus filas una nueva política contra el dopaje, que incluye la devolución de 5 veces el sueldo del ciclista en caso de que se le descubra un tramposo.
¿Es esto una política justa para el ciclista de a pie? De momento, los tres sprinters más puros del equipo se han negado a firmarlo. ¿Cobran demasiado? Espero que sea eso, ya que las suspicacias dentro y fuera de Katusha no han tardado en aparecer.
A Gert Steegmans, Robbie McEwen y Kenny De Haes no les ha hecho gracia alguna la nueva cláusula, de hecho se niegan a firmarla. A raíz de esto, al lector convencional le es imposible no figurarse que si no quieren firmar y arriesgarse será por algo, y grave.
A partir de aquí tenemos varias alternativas sobre lo que en realidad ocurre en el equipo: ¿Son estos sprinters tan estúpidos como para autodelatarse? ¿Son inocentes, pero tienen miedo de arruirnarse por un error? ¿Están simplemente defendiendo sus derechos como trabajadores?
Atendiendo a esto último no les falta razón, ¿qué trabajador paga 5 veces su sueldo de indemnización a su empresa, aunque haya sido autor de un error fatal? Sin embargo, por el otro lado, sigue siendo imposible preguntarnos de qué tienen miedo, ¿de su sueldo?
Creamos en la inocencia y limpieza que hasta ahora nos mostraron: es solo una trifulca sindical.


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