Óscar Freire ya tiene lo que quería. Ha tardado más de lo que él pensaba. Tanto, que casi se queda con las ganas de subirse al podio de la Vuelta a España. Lo tenía todo preparado para la etapa de Zaragoza, pero el intrépido Hinault, todo un osado, acabó sorprendiendo a todos los favoritos. Casi en casa, el cántabro se impuso en la meta de Burgos, un día antes de su previsible abandono para preparar el mundial. Más vale tarde que nunca, habrá pensado.
Y es que los objetivos de Freire ya han cambiado. El de Rabobank considera que ya ha cumplido con la Vuelta y se centrará en el mundial. Es lo que tiene programar la Vuelta en septiembre y que te coincida con el Mundial, que al final, quien más quien menos, de deja a mitad de carrera. Más bazas para los velocistas noveles.
Igual el día anterior, la de Burgos fue la típica etapa de aproximación. Poco o nada que ganar y mucho que perder. Egoi Martínez y Euskaltel disfrutando con su maillot y haciendo concesiones que no pusieran en peligro el privilegiado puesto del navarro.
A favor de los vascos también jugo el hecho de que el pelotón oliera desde los primeros metros una llegada masiva. Así, evitando las grandes minutadas intermedias, los compañeros de Martínez pudieron dejar los últimos kilómetros en manos de los equipos con opciones en el sprint para esconderse y, desde un segundo plano, evitar sorpresas desagradables.
Guión cumplido. Neutralización de los fugados a seis kilómetros y volata. Y ahí llegó el momento más grande de Oscar Freire. Pese a que era el Quick Step de Boonen el que manejaba el cotarro y preparaba la llegada del belga, Freire volvió a ser el más listo. Apretó los dientes y se coló por la izquierda de Boonen para ser el más rápido y cerrar su participación en la vuelta con un triunfo.
Foto | La Vuelta


Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA