
Muchos afirmaban, y más tras este Tour de Francia, que Alejandro Valverde no es un hombre capacitado para ganar la carrera. Tal y como Manolo Saiz vio en su día en él a Laurent Jalabert reencarnado, la falta de regularidad ha podido con el murciano en sus dos Tours.
Aun así, en esta entrevista que en su web podemos leer como Valverde no se rinde. España, o la nación Tour, afecta a todos sus integrantes.
Si no ganas en Francia no eres un gran ciclista. Es nuestro síndrome. Y al mejor clasicómano español de todos los tiempos no se le reconocerá su grandeza, si no gana el Tour de Francia, a pesar de que sus características no le ayuden tanto.
Hemos de sacudirnos de una vez por toda la manía Tour. Cierto es que es la mejor carrera del mundo, pero no la única. Hablo de repartir el peso, y no solo con Giro y Vuelta. Abril es un mes tan señalado como julio para los aficionados al ciclismo.
Este año Alejandro Valverde había declarado a principio de temporada su intención de concentrarse tan solo en esa carrera. He oído más de una crítica por su novena posición. Un calendario con una atención más repartida nos haría ver que las victorias de Valverde (a pesar de sus intenciones) esta temporada superan en cantidad lo que Contador con el Giro y Sastre con el Tour nos ofrecen en calidad.
Otra víctima, similar al caso de Valverde, del síndrome Tour, es Oscar Freire, que ha declarado en numerosas ocasiones la falta de reconocimiento a sus logros, y no le falta razón.
A pesar de mi escepticismo hacia sus intenciones de atacar de nuevo la ronda gala, espero que Valverde se gane un día a la opinión pública al completo, como ha hecho Sastre, ganando el Tour, porque como ciclista, no le queda mucho más por ganar (la opinión pública) para demostrar su grandeza.
Vía | Alejandrvalverde.blogspot.com
Foto | Graham Watson


Comentarios
Por eso tiene tanta importancia ganar un tour. Que no lo gana cualquiera.
Es un problema más de tradición que otra cosa. Cierto que si Freire o Valverde fuesen belgas u holandeses serían idolatrados. Pero por eso mismo los belgas o los holandeses envidian a los Sastre y Contador de turno.
Cuestión de prioridades.
interesante
De acuerdo, pero a nosotros nos falta una cosa. Ellos nos envidian por el Tour, pero nosotros no les envidiamos por Roubaix, Valkenburg o Lieja.
No es justo que cuando un español gane en San Remo, o en Lieja, tenga la misma repercusión que haber ganado la Vuelta a Castilla y León. Es imposible equipararlas al Tour al completo, pero sí darle la misma repercusión, y si me apuras, un poco más, que una de las mejores etapas de montaña, ya que, en una Clásica, el espectáculo siempre estará asegurado.
Envidiemos un poco a los Nuyens, Boonem, Rebellin y Devolder.
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