2008: los segundones salvan a España en Pekín sobre dos ruedas

Jaime Ramos 23 de diciembre de 2008 0 comentarios

Joan Llaneras

¿Quién se acordaba de Joan Llaneras, Antonio Tauler, Leire Olaberría, e incluso de Samuel Sánchez un año antes de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008? Nadie. Es el club de los segundones. Aquellos esmerados deportistas españoles de los que uno se acuerda cuando se acerca una cita olímpica.

Esta es la única oportunidad que tienen de ganarse a los periodistas enamorados del fútbol semanal, y de ciertas especialidades, como la ciclista, en un año en el que Joan Llaneras se alzó como el español con más metales de nuestra historia (y el gran olvidado de entre los nadales, casillas y contadores), y Samuel Sánchez se ganó un billete temporal para el club de los primerones.

No me equivoco al afirmar que ciertos diarios generalistas, en lo que se refiere a ciclismo, parece que solo viven por y para Alberto Contador. El de Pinto se lo merece, pero en 2008 la realidad olímpica rompió con el periodismo más romántico.

En un inicio trepidante Samu nos trajo el primer metal, oro, para España. Tal y como ocurriría en Varese dos meses después, los que se decían favoritos, Valverde y Bettini, se quedaron con la etiqueta de la vigilancia para dejar que sus escuderos jugasen la baza nacional.

Samuel Sánchez y Rebellin culminaron con medalla su condición de supuestos tapados. Todo a pesar de un temible Cancellara, que en una serie cercana a la divinidad recortó un minuto a los fugados para plantarse con ellos. Los perjudicados (y menos mal) fueron sus aliados Kolobnev y Rogers, y Andy Schleck, a los que el suizo les dejó sin bronce.

Mención especial merece la pista, que tantas alegrías nos ha traído. Joan Llaneras culminó en Pekín una carrera deportiva del mejor de los modos, con un oro en puntuación y una plata junto a Toni Tauler en Madison. Gracias y hasta la vista Joan.

El bronce con el que Contador en crono se cebó y no consiguió, fue el que nos regaló Leire Olaberría. El bronce de la inteligencia y el saber hacer en carrera, de contar con inferioridad, pero de no sentirla y de doblegarla. El bronce de la esperanza tras la retirada del balear, el deportista más grande de nuestro deporte en 2008 del que nadie se ha acordado en ninguna gala o pantomima cursi de cierre de temporada.

Foto | El Imparcial

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