Manu Ginobili had enough. Así celebraban los comentaristas del partido entre San Antonio Spurs y Sacramento Kings el tremendo manotazo del argentino al quiróptero que había parado el partido, y que podéis observar en el vídeo. Sin embargo, la guerra entre Ginobili y murciélago no acaba ahí.
Ya ha comenzado a moverse lentamente la maquinaria NBA, con partidos de pretemporada en los que grandes como Camerlo Anthony son capaces de lograr 45 puntos en 24 minutos.
Sin embargo, la alarma ha saltado en los Portland Trail Blazers viendo como Rudy Fernández está disputando muy pocos minutos en estos partidos. El entrenador Nate McMillan trata de calmar nuestros ánimos, pero lo que nadie dice es que Rudy también necesita descanso, en el enganche con su equipo tras el Eurobasket.
Rudy Fernández volvió a ser protagonista. Qué tendrá este chico que, desde que aterrizó en la NBA, no para de salir a escena. Sus buenas actuaciones, además de su primera experiencia en un All Star, fueron los motivos de tal repercusión mediática. Lamentáblemente, las últimas noticias no nos hablaban de ningún espectacular mate, como tampoco de una registro anotador sin precedentes.
Un Portland-Lakers prometía. Y mucho. Sobre todo, el enfrentamiento entre tres de los nuestros. Además del mallorquín, Sergio Rodríguez y Pau Gasol se daban cita sobre el parqué de los Trail Blazers. Todo parecía ir bien. Bien para los intereses locales, claro está. Portland dominaba a base de buen juego, con un Rudy estelar. Hasta que una jugada desafortunada hizo el silencio en el Rose Garden. Y, como no, con el 5 como protagonista.
Phoenix Suns no atraviesa su mejor momento. Es cierto que, tras un periplo sin rumbo fijo, los de Arizona parecían levantar el vuelo. Los Lakers de Pau Gasol se encargaron de frenar su ascensión. Shaquille O’Neal poco pudo hacer para evitarlo. Es más, el duelo entre ambos, que invitaba a vivir una velada para enmarcar, se fue diluyendo con el paso de los minutos hasta decantarse, claramente, a favor del español.
Y es que sin Nash en el timón, los Suns pierden fuelle. Barbosa es un notable jugador, pero el canadiense tiene aquello que sólo los grandes jugadores poseen. Un talento innato, una capacidad invisible para hacer fácil lo imposible. Algo de lo que puede presumir Gasol. El de Sant Boi, muy entonado después de brillar en el All Star, cumplió con 16 puntos en la apabullante victoria de los Lakers (132-106).
El mercado de fichajes de la NBA está que arde. Quema, la verdad. Como siempre, los rumores llenan los tabloides, que hacen mil y un malabares para intentar vestir a los jugadores con infinitas camisetas. Traspasos múltiples, intercambios, fichajes sonados; todo tiene cabida en el mercado de la liga norteamericana. A 24 horas para que eche el cierre, el destino de más de un jugador todavía es una verdadera incógnita.
Uno de ellos es Sergio Rodríguez. Uno de los cinco españoles en la NBA, quizá el menos mediático pero no por ello el de menor calidad, está a un paso de hacer las maletas y abandonar Portland tres años después de su aterrizaje. No nos engañemos, el canario no está a gusto en los Trail Blazers. Quizá este año, acompañado de Rudy Fernández, su juego a ganado un plus de brillantez. Pero dispone de pocos minutos; razón suficiente para intentar buscarse la vida en una franquicia que realmente apueste por él.
Que Pau Gasol es un fuera de serie nadie lo duda. Detractores los tendrá, como es lógico. Pero es innegable que la meteórica ascensión del de Sant Boi ha tocado techo en el mejor escenario posible. Su eclosión en Barcelona sorprendió a más de uno; su salto a la NBA confirmó su calidad. Medallas con la selección le otorgaron el papel de líder en la roja. Pero su traspaso en Los Lakers le elevó a la categoria de estrella, un estatus que demostró en el All Star marcando una actuación brillante.
Pau no se hartó de minutos, es cierto. Pero el tiempo en el que pisó el parqué hizo una demostración de derroche físico, técnica y calidad admirable. Pau Gasol no es Michael Jordan; como tampoco lo será nadie en el mundo. Pero su carisma para todos nosotros es comparable al de todo un mito como el 23 de aquellos maravillosos Bulls. En su segunda participación en el All Star, por fin, anotó. Y no sólo eso. Demostró el por qué de su elección, cerrando así muchas voces críticas.
El All Star no deja a nadie indiferente. Para bien o para mal, uno se deja seducir por el espectáculo de un show que explota al máximo sus cualidades al servicio de los cinco sentidos del espectador. Phoenix 2009 no fue la mejor edición, es cierto, pero tampoco hace falta para que uno quede enganchado en su sillón, asiento o butaca. La magia entra por los ojos con suma facilidad; se adentra en nuestro interior para hacer despertar un sinfín de sensaciones. Nos atrapa, nos aturde. Es el All Star en todo su esplendor. Y este año, no ha habido excepción.
Viernes comenzó la fiesta. El primer aperitivo, un interesante duelo entre Rookies y Sophomores. Espectacular. Ganaron los veteranos (122-116) a un equipo que pecó de inexperiencia y en el que Marc Gasol y Rudy Fernández cuajaron una más que notable actuación. Su primera aparición en la noche de las estrellas dejó huella. No lograron el MVP, pero tampoco les hizo falta.
Este año la final de mates de la NBA contaba con el aliciente de tener a un europeo, en concreto un español, al gran Rudy Fernández, al que el público eligió por votación después de su gran canción “Vote for me”.
Como no podía ser de otra manera Rudy nos sorprendió con dos grandes mates, el primero de ellos con un pase por detrás de la espalda al tablero que acabaría hundiendo en el aro y el segundo un espectacular mate por detrás de la canasta para el cual necesitó la ayuda de Pau Gasol.
Cuánta razón tenía Freddie Mercury al cantar aquello de Show must go on. Que no pare el espectáculo, repetía el cantante de Queen. Y así es. El show interminable, el arte elevado a la máxima potencia, no descansa nunca en la NBA. Es más; se acentúa hacia el infinito cuando el All Star asoma la cabeza.
La reunión de los mejores, el evento que reúne a la crème de la crème de la mejor liga de baloncesto del mundo, un espectáculo indispensable para nuestros sentidos. Al fin ha llegado. Este año, Phoenix le abre sus puertas. La puerta a los sueños, la magia, al show al más puro estilo norteamericano. Una cita con más acento español que nunca. Pasen y vean.
La capacidad inventiva del ser humano debería ser objeto de estudio. Es increíble la amplia gamma de nuevas ideas que fluyen a diario en cada una de las mentes de los que habitamos este planeta. ¡Y qué ideas! Las personas somos capaces de imaginar de todo; de formar en nuestra mente conceptos de lo más surrealistas. En Portland, hogar de los Trail Blazers, no escapan de ello.
Un nutrido grupo de fans de la franquicia norteamericana ha decidido explotar al máximo su imaginación para crear algo sin precedentes. Y ello, con Rudy Fernández, nuestro Rudy, como motor. Se trata de la Rudy-lución. Sí, han leído bien. Un término que, a simple vista, carece de sentido. Sin embargo, al estrujarse el cerebro y al engrasar la maquinaria del pensamiento, uno le encuentra su qué.