Sara Carbonero alcanza la cúspide de los viejos verdes del deporte

Aplicando la regla de lo bueno, si es barato, La Sexta supo seguir el paso iniciado por los diarios deportivos y casi todas las televisiones rusas e italianas. Y ahora, después de que Sara Carbonero haya sido elegida como la reportera más sexy del mundo, deberíamos estar orgullosos (a pesar de su manía por morderse las uñas).
Sin embargo, una especie de anomalía se asoma y se intuye. ¿Por qué este tipo de fenómenos solo ocurren con el periodismo deportivo, y con el género femenino en concreto? (Obviando al sector rosa del oficio periodista, ya que no se le podría quitar su propia razón de ser aplicando esta misma cuestión).


No se puede ser campeona de Europa y no estar en la final olímpica. Es lo que le ha pasado a Mireia Belmonte,
La pasada madrugada Michael Phelps ha conseguido su tercer oro y su tercer récord del mundo (200 metros libres) en los Juegos de Pekín. Todo en apenas cuatro días. El norteamericano ya ha pasado a la historia de la natación al empatar a nueve oros con Mike Spitz en el cómputo global de sus participaciones olímpicas.
“Vivir como otros humanos”. Parece el deseo de un alienígena o de alguien que no ha saboreado su existencia. Pero, no. Son las palabras de Nina Zhivaneskaya. La única medallista olímpica de la natación española hoy no ha aguantado más y ha anunciado que se va.
Argentina y Brasil han confirmado su candidatura al oro en el torneo de fútbol de Pekín. Es como el duelo entre demócratas y republicanos en las presidenciales norteamericanas: dos estilos opuestos que, como en citas anteriores, generan páginas y páginas de información para luego defraudar en el terreno de juego. ¿Por qué? Dependen en exceso de las individualidades de sus cracks.
Aschwinn Wildeboer es uno de los ‘tapados’ españoles en los Juegos Olímpicos. En natación, toda la atención de la prensa ha recaído en la promesa
La estrella mediática de los Juegos Olímpicos es Michael Phelps. Su dominio en la piscina es abrumador. Todo son parabienes, honras y alabanzas para el nadador de Baltimore: los medios y los aficionados rinden culto a la individualidad del 
