
Nunca una derrota fue tan celebrada. Hasta el último suspiro de la Liga, Alcobendas y Teucro se jugaron el todo por el todo, el descenso y la permanencia, el cielo y el infierno. Al final, el equipo madrileño de Rafa Guijosa se quedó levitando entre las nubes de la máxima categoría, mientras que los gallegos abrieron definitivamente la compuerta para descender a la División de Honor B.
Decidió la criba el goal average particular entre ambos, que favoreció a los de la capital. Los pontevedreses lo tenían mucho más complicado en la última jornada. Debían visitar al Barcelona Borges mientras que Alcobendas debía jugársela en casa ante su público frente a Octavio Pilotes Posada. Y aunque ambos perdieron, esos ocho goles de diferencia (27-26 en Pontevedra y 34-25 en Alcobendas) condenaron a los de Víctor García Borrás.
El equilibrio entre ambas plantillas hacía pensar desde un primer momento que la pareja de Keymare Almería para descender de categoría iba a tener a madrileños y gallegos como protagonistas. Con un Cuenca 2016 que hizo un esfuerzo final increíble para garantizar su participación en Asobal la próxima temporada, la segunda plaza aguardaba viajero.
Sin duda, para cualquiera de los dos permanecer en la máxima categoría tiene mucho mérito. En un momento donde la crisis se ceba también con el balonmano español, mantener un nivel de juego regular con una plantilla del nivel de Alcobendas y Teucro es casi un milagro.
Una gran temporada anterior de los gallegos (10º) quizás les haya condenado en la que acaba de finalizar. Las diez incorporaciones a principios de temporada fue un haraquiri para Teucro, que tardó en adaptarse a los nuevos tiempos y a la crisis. Ahora toca afrontar con lo puesto una temporada en un escalón inferior.
Foto | Asobal


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