La selección española de balonmano comenzó con mano firme su andadura en el Mundial de Croacia. El primer partido, como el segundo que jugarán este domingo ante Cuba, era un mero trámite, pero lejos de asumir su superioridad y relajarse, imprimió velocidad y ritmo al partido y acabó endosando a Kuwait la que probablemente sea la goleada del torneo.
El resultado final (47-17) refleja a las claras la superioridad española. No valen confianzas ya que España estaba obligada a cerrar un resultado cuando menos parecido al acontecido. De hecho se rozó una cifra histórica, la de la mayor ventaja de España en un partido. Faltaron dos goles ya que la mejor anotación global de España fue un 51-19 (32 de diferencia) frente a Australia, en el Mundial de 2005.
La mejor prueba de que no todo vale para España son las declaraciones de Valero Rivera en las que ha elogiado la actitud del equipo en la segunda parte tras una primera “muy mala”. Juanín García que también reconoció una progresión de menos a más, tampoco se mostró especialmente satisfecho con el choque.
El domingo Cuba será el segundo trámite. Se prevé un partido similar. Más aún después de que Suecia le endosara un 41-14 a los caribeños. Si España quiere mantener el nivel de los grandes favoritos deberá golear sin contemplaciones.


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