
A menudo el triunfo más saboroso es el que viene precedido de un mayor sufrimiento y un duro trabajo. Es lo que le espera al BM Ciudad Real, que ayer se dejó una renta de cinco goles en contra en Kiel, contra la que tendrá que lidiar el próximo fin de semana en el Quijote Arena. Los hombres de Talant Dujshebaev perdieron concentración en los minutos finales, que no eran precisamente los de la basura.
La rapidez de los alemanes contrastó con el intento de los manchegos de controlar la situación desde la defensa, en busca de marcharse del Sparkassen Arena con la menor diferencia en el marcador posible. Pero el ritmo impuesto por Kiel desbordó a los ciudadrealeños, que iba acortando las distancias en determinadas fases del encuentro pero éstas se ensanchaban en los peores momentos (18-12 al descanso y 39-34 al final).
El primer asalto del combate en la ciudad de Kiel se lo llevó el vigente subcampeón de Europa por KO. Los alemanes supieron dominar la situación, además de aprovechar los muchos errores que tuvieron los manchegos: la prueba está en los 39 goles anotados por Kiel, una cifra muy alta para un partido de este calibre.
Será en el Quijote Arena donde se decida al campeón, aunque sea el Kiel quien haya escrito, por desgracia, su primera inicial en el trofeo. Por cierto, qué envidia de ambiente en el pabellón teutón: 10.300 espectadores para arropar a su equipo, casi el doble de los que se congregaron en el feudo ciudadrealeño en la final del pasado año. También es cierto que la capacidad de ambos es muy dispar. Que responda Ciudad Real entera en el partido de vuelta, el encuentro más importante de toda la temporada para el actual campeón.
Foto | EHF Champions League


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