
El clásico del balonmano español regresó en estas fechas navideñas para regalarnos una tarde apasionante. El Palau Blaugrana era un hervidero, las ganas de venganza de los azulgranas ponía todavía más intensidad a la primera semifinal de la Copa Asobal. Y en esta ocasión la luz brilló del bando catalán para conseguir un billete a la final llevándose por delante a un BM Ciudad Real que, además de la rivalidad existente y de ser el último que consiguió ganar en el Palau, era quien ostentaba los últimos cinco títulos de la competición.
Si hubiera que resumir el encuentro en una imagen, ésta sería la de los últimos diez segundos del primer periodo. Con el marcador 12-10, Hvidt taponó la oportunidad de los manchegos de marcharse al descanso con tan sólo uno abajo, respondiendo el Barça Borges con una contra letal que remató Juanín García sobre la bocina. La diferencia de tres goles de los de Manolo Cadenas sería clave.
Aunque otro punto de inflexión llegó en el minuto 12 de la primera mitad con la lesión de Jonas Källman. El sueco era el encargado de bloquear a Laszlo Nagy en la defensa mixta del BM Ciudad Real hasta que un fuerte golpe le hizo retirarse quejándose del hombro. Le afectó la ausencia al conjunto de Talant Dujshebaev que aunque pudo colocar varios empates en el marcador (9-9, minuto 25), el Barça Borges comenzó a tomar una distancia que ya no soltaría.
Fue en esta ocasión David Barrufet quien tomó el papel protagonista bajo los palos, si bien en el anterior duelo entre ambos equipos en Liga hace dos semanas fue el serbio Arpad Sterbik quien dejó boquiabierto con sus intervenciones. Junto a Hvidt y a la efectiva defensa 6-0 del Borges, al Ciudad Real le costaba materializar sus jugadas ofensivas, obligado a lanzar desde el exterior y muy taponado. Prueba de ello fue que los manchegos nunca se colocaron por delante en el marcador.
El trepidante inicio del encuentro en la segunda mitad sólo favoreció al Barcelona, que mantuvo esa ventaja suficiente como para llevarse la semifinal. Sólo al final el BM Ciudad Real se acercó más (25-23, minuto 27) después de un gol de Stefansson desde los siete metros. Por fortuna, el excelente balonmano manifestado por ambos protagonistas impide que nos acordemos más de la actuación arbitral, muy criticada y con motivos en el Palau. El Barcelona jugará mañana una nueva final de la Copa Asobal después de cinco años, los mismos años del dominio manchego en esta competición, hoy apeado por un Borges superior.
Foto | Asobal


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