
Parecía que la NBA tenía dos candidatos fijos a llevarse el anillo: Lakers y Celtics. Sin embargo, los de verde y los de amarillo levantan más dudas de las que la Liga regular había mostrado.
Ganar fuera de casa se ha convertido en una odisea para todos los equipos, y los Lakers tuvieron que tirar de un Gasol en plan estrella para poder acercarse a llevarse la eliminatoria contra los Jazz. Por su parte, los Celtics tendrán que quitar del camino a Lebron y compañía para después verse las caras ante unos Pistons que son más de lo que parecen y más de lo que demostrarón durante un año quizás algo irregular o más bien regulero.
Los Rasheed Wallace, del que aún se acuerda Dwight Howard en el último partido que les enfrentó, y compañía están en un estado de forma increíble, y Kevin Garnett tendrá que ponerse las pilas si quiere que un anillo adorne sus atléticos dedos. Flip Saunders, que llegó a Detroit sustituyendo a Larry Brown en 2005 estableció un nuevo récord de victorias en la temporada regular, acabando con 64-18 y llegando a dirigir al combinado del este en el All Star de 2006 en Houston. Es uno de los grandes y los conocmientos de Cortefiel Saunder, como le apodó Andrés Montes, darán más de un susto.
En EUU ya se van levantado voces que apuntan a estos Pistons como un equipo aún mejor que aquel que en la 2003-2004 se llevo el título a Detroit y las apuestas empiezan a pagarse a la baja ante el juego desplegado por los Pistons, defensivo y físico, pero no carente de esas dosis de espectáculo que tanto nos gustan.
Los ‘Bad Boys’ tiene una versión actualizada y mejorada que parece puede reverdecer los laureles de una franquicia sería y sin aspavientos que empieza a asustar al más pintado.

