
Con la plata conseguida en Pekín, la selección de baloncesto pone la guinda perfecta a una década de éxitos que le ha valido a este grupo para convertirse en la mejor selección de baloncesto de nuestra historia, título honorifico que hasta ahora seguramente poseían los integrantes de la plata de Los Ángeles ‘84. Pero nunca una selección reunió tanto talento como ésta.
La generación del 80 abrió con sus victorias en el Europeo de Varna ‘98 y el Mundial Junior de Lisboa ‘99 lo que, a la postre, ha constituido la etapa dorada de nuestro baloncesto. De esa hornada excepcional se ha forjado la base de un grupo que ha hecho historia: un enclenque Pau Gasol todavía por explotar, un Juan Carlos Navarro imparable, un Raul López prometedor, un Berni Rodriguez que ya era el alma de la selección, un José Manuel Calderón que nunca hubiera imaginado aterrizar en la NBA, un ausente en la cita Olímpica como Carlos Cabezas, o un Felipe Reyes que crecía a pasos agigantados a la sombra de su “gran” hermano Alfonso.
En torno a este núcleo se ha forjado un equipo y un grupo humano que se ha coronado como tal tras la histórica final olímpica de Pekín. Los “juniors de oro” saltaron progresivamente a la senior donde se encontrararian con el imprescindible gran capitán Carlos Jiménez y otra de las piezas indispensables de este equipo dentro y fuera de la pista, Jorge Garbajosa. Y ya nunca nada les separaría.
En pleno crecimiento deportivo y efervescencia personal, un bronce en el Europeo de Turquia ‘01, un quinto puesto en el Mundial de Indianapolis ‘02, una plata en el Europeo de Suecia ‘03, y unos impecables JJOO en Atenas ‘04. Y tras caer en cuartos sin Pau Gasol en el Europeo de Belgrado ‘05, llegó el Mundobasket Japón ‘06 que serviría para anunciar al mundo que los “juniors de oro” se habían hecho mayores. El ciclo más glorioso de nuestra selección dio comienzo con aquel oro, el subcampeonato del Europeo de Madrid, y la “plata dorada” conseguida en Pekín. Tres finales consecutivas, algo sólo apto para los elegidos.
Una década repleta de éxitos muy dificiles de volver a igualar no tan solo por los resultados sino por el fenomeno que han desatado. Estos chicos han dado una lección sobre lo que significa practicar un deporte de equipo, han abanderado como nadie la importancia de los valores del deporte, poseen competitividad, carisma y un carácter propio de los más grandes; y eso no tiene precio al margen de lo conseguido.
Y aunque aun tengan pilas para más batallas, tenemos que resignarnos a que poco a poco la luz de la generación del ‘80 y Cia. se irá apagando. Lo mejor de todo es que con Rudy, Marc Gasol, Ricky Rubio, y sin olvidarnos de Sergio Rodriguez, esta selección tiene cuerda para rato y el futuro por delante.


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