Dimitar Berbatov: otro de cosecha Juande

Raúl Morón 27 de febrero de 2008 1 comentario

DimitarBerbatov
Le prometí a un pro-Juande Ramos que si el Tottenham conquistaba la Carling Cup, tendría una oda a Berbatov. A cambio, me prometió fidelidad y amor incondicional por este blog. Que así sea. Y que quede constancia que esto no es periodismo de presión, ni manipulador. La objetividad no existe, pero sí las promesas. Y yo soy un hombre de palabra.

A ver si coinciden con mi opinión. ¿No les parece ver en Berbatov un reflejo de esa gacela de Mali llamada Kanouté? Oigan, pues para mí es el símil futbolístico más acertado de los últimos años. Dos delanteros desterrados, en el olvido, del montón. Hasta que se toparon con este Harry Potter del fútbol al que llaman Juande Ramos.

Y es que, a parte de los freaks del fútbol que nos tragamos hasta los Drogheda United-Cork City de la Premier Division Irlandesa, díganme cuántas veces habían escuchado el nombre de Dimitar Berbatov en Europa. Vale, les refresco. 15 de Mayo del 2002, estadio de Hampden Park (Glasgow). Final de la Copa de Europa entre el Real Madrid y el Bayern Leverkusen.

Con el número 12 a la espalda, con un rostro que reflejaba su innegable visoñez (21 añitos) y con el pelo engominado hacia atrás, a lo Pedja Mijatovic; Dimitar Berbatov entraba en el terreno de juego en el minuto 39 de la primera mitad, sustituyendo a un ‘tocado’ Thomas Brdaric. No fue un suplente de lujo como Iker Casillas, pero le puso las canicas de corbata a los blancos en dos remates en las postrimerías del encuentro.

Lo recuerdo perfectamente. Entonces, yo me encontraba en Palma de Mallorca, en el interior de un pub de un recinto hotelero. Imaginen como estaba aquello de alemanes. Un fortísimo disparo de Bastürk a falta de un minuto y medio lo despejó San Casillas a córner. Y en ese momento pudo ser Berbatov protagonista del encuentro. El saque de esquina lo peinó Fernando Hierro hacia atrás, con la mala suerte de que en el segundo palo se encontraba el hijo de Buglaria, pero su remate con lanzamiento al césped a lo heroico, se topó de nuevo con el portero madridista.

Y todo esto venía a que desde entonces, poco se ha oído hablar de él. Sus modestas apariciones con el Bayern Leverkusen y con su selección no le dieron protagonismo en los medios de comunicación. Pero ahora, en el Tottenham de Juande, Berbatov ha vuelto a saborear una final. Y en esta ocasión, el fútbol le ha dado su merecido. Su gol de penalti dio esperanzas a los blanquillos para acabar levantando la Carling Cup gracias a un gol de un desterrado madridista: Jonathan Woodgate.

Y volviendo al símil con Kanouté, valoren ustedes. Con características muy parejas, altos, rápidos, goleadores. Dos hombres que de la mano del técnico manchego vuelven a disfrutar del fútbol. De la titularidad, del gol, de los éxitos. Juande ha hecho de Berbatov a su particular Kanouté, aquel emblema sevillista que le llevó a conquistar una final tras otra.

Con Berbatov de protagonista, aquí cumplo mi promesa. No es una oda, pero sí una bonita historia. Ni soy ni pretendo ser un Petón, sólo creo que este jugador se merecía un hueco en este humilde blog. ¡Nasdrave!

Foto | Corbis

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Comentarios

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    Antonio Toca | 5 estrellas
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    Para mí es mejor jugador que Kanouté, porque éste sí te puede resolver el solito un partido.

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